Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse, y que vivirán una historia importante, están unidas por un hilo rojo, y no importa cuánto tiempo pase o las circunstancias que se encuentren en la vida. El hilo rojo puede enredarse, estirarse, tensarse incluso desgastarse… pero nunca romperse. Y al final estás personas acabarán unidas y nada las separará.

Hace como unos 24 años después de muchas operaciones y muchas consultas médicas el diagnostico fue como si nos metieran en una piscina de hielo, así es como nos sentimos se nos heló el corazón, literalmente, no vas a poder ser madre.

Y así comenzó nuestra “aventura”.

Un mes de Diciembre de 2015, cuando empezamos con nuestro proceso de adopción, con muchos nervios, ilusión, miedo e incertidumbre, es algo que nos acompañará en todo el camino.

Es un proceso largo, tedioso en el cual te pones a prueba en todos los sentidos, entiendo que forma parte para quien realmente no esté convencido lo deje.

Sobra decir que hay momentos en los que te dan ganas de tirar la toalla, sin embargo, al ser dos, cuando uno no puede más el otro le ayuda a levantarse.

En Diciembre del 2016 nos comunican que por fin tenemos asignación, el gobierno de India nos ha asignado a una niña de 8 años que vive en Phulbani en un orfanato en mitad de la selva, un oasis maravilloso donde vivía nuestra preciosa hija. En el momento que vimos su carita, sentimos algo tan increíble, en la vida me he sentido tan feliz, nunca he sentido algo como lo que sentí en ese momento.

Pasos siguientes, ya todos en India con lo cual la incertidumbre cada vez se apodera más de nosotros, y el sentimiento de miedo cada vez en mí es más grande. ¿Seré capaz de quererla?, sí, sé que suena muy fuerte, sin embargo, en ese momento era lo que sentía, miedo. ¿La querré?, ¿me querrá?, ¿estará sana?, ¿seremos capaces de hacerla feliz?…

A medida que pasan los días el miedo cede y pasa a ser todo cuestionable, ¿estarás bien?, ¿qué tipo de traumas habrás pasado? ¿serás una niña feliz?… Está claro que a todas esas dudas nadie te responde, ahora bien, lo que teníamos muy claro es que ibas a tener todo tipo de ayuda, apoyo en cuanto llegaras, y perdonarme pero yo soy de las personas que opinan que con amor no hay herida que no se cure, y ahí entrabamos nosotros, y de eso ibas a tener más que de sobra.

Abril de 2017, India comienza a gestionar documentación y parece que todo va más rápido de lo que esperábamos, que bien, ya queda menos, todo son pasitos.

Junio, comienza la peregrinación, tiene que celebrarse un juicio en India en el cual se dictamine que eres apta para la adopción. Ningún familiar la reclama, vistas las cuales se suspenden de manera continua por diferentes causas y sinceramente ahora si que comienza nuestra desesperación. Ya que estás prácticamente a nuestro alcance y no podemos tocarte….

Como yo digo son muchas las vistas que se suspenden hasta que finalmente, el 14 de Noviembre, después de dos juicios más, nos llamán de a ECAI para decirnos que ¡¡¡Somos oficialmente tus padres!!!

Ahora sí que sí, que ganas de tenerte en nuestros brazos, de darte todo nuestro Amor y como no, comienza una nueva etapa, el ansia por irnos a India a recogerte.

Vamos cerrando fechas y quedamos en que para finales de Diciembre/primera quincena de Enero vamos a por ti… ¡yujuuuuuuu!

Curiosamente en nuestro jardín después de podar todos los rosales salió una rosa preciosa solita, la podamos y en casa no se marchitaba, papá y yo decíamos que eras tú. Esa rosa está guardada en el diario que te hemos preparado para cuando seas mayor sepas como llegaste a nuestra vida.

Febrero de 2018, por fin vamos a recogerte, por fin vamos a hacer realidad nuestro sueño, formar una familia.