Nuestra historia en el Noroeste es la historia de las buenas acciones de poquitas personas cuidando a los demás. Vaishali nos demostró el poder y el impacto que pueden tener las personas.

Una tierra yerma, condenada al olvido, de donde hoy brota futuro. Un lugar de claroscuros y contrastes habitada por personas que día tras día protagonizan increíbles historias de superación.

Hoy nuestro legado: sacar a la luz nuestra capacidad natural para cambiar vidas, dar respuesta al sufrimiento. El potencial de cuidar está en todas y todos nosotros y es poderoso porque crece y se multiplica. Nos gusta pensar que nuestro modelo de trabajo es especial, vosotros lo hacéis especial, porque mana de la empatía y el cuidado a los demás.

Hemos contribuido a la puesta en marcha de una fábrica de Cúrcuma gracias a las Bodegas Martínez Lacuesta, y a tantas bodegas y empresas que participaron de manera desinteresada, ahora mismo nos encontramos en el proceso de recolección y tenemos claro que cuando comencemos a comercializarla significará un antes y un después para nuestros niños y nuestro proyecto. Pero, por encima de todo, se ha generado una contagiosa inercia que surge de la iniciativa y la acción de muchos de vosotros de cuidarnos unas de otros.

Seguiremos informándoos sobre el avance de uno de nuestros grandes proyectos.